Tercera edad
Para empezar, hay que saber que del 10 al 12 % de la población presenta signos habituales de estreñimiento. Este porcentaje es incluso mayor en personas de edad avanzada (entre el 20 y 30 %). Es una de las enfermedades más frecuentes en la cual la nutrición tiene un papel fundamental.
Un nivel adecuado de vitamina D en el organismo evita la perdida del equilibrio, que es la causa de muchas caídas en las personas mayores. Diversos estudios han demostrado que tener un nivel adecuado reduce de un 22% los riesgos de caídas.
La osteoporosis es una enfermedad caracterizada por la disminución de la masa ósea por la deterioración de los tejidos óseos; eso aumenta la fragilidad del hueso y la susceptibilidad para desarrollar fracturas. Afecta más a las mujeres, sobretodo en la menopausia y en la edad avanzada.
Mantener un cierto grado de actividad física es importante en cualquier edad o situación fisiológica: no lo es menos en la vejez. Mantener una actividad física en esta etapa de la vida tiene numerosas e importantes ventajas para garantizar una salud óptima.
La nutrición en la tercera edad tiene una gran importancia debido a las modificaciones orgánicas y sicológicas que el hecho de envejecer ocasiona.
La malnutrición constituye uno de los principales problemas de esta edad, que sea por exceso o por defecto, se tiene que prevenir con hábitos alimentarios correctos.
Existen grandes dificultades para establecer las ingestas recomendadas en este grupo de población por la heterogeneidad del grupo en cuanto a las características fisiológicas, pero también por la ausencia de suficientes estudios que nos permitan conocer con mayor precisión los requerimientos en la vejez.
Sin embargo, a continuación se indican los aspectos más fundamentales:

