Hipertensión y alimentación
La hipertensión arterial es una alteración caracterizada por un incremento crónico de la presión arterial. Es una enfermedad que no presenta síntomas, pero que es muy frecuente, fácil de detectar y casi siempre fácil de tratar. Hay una gran variedad de sistemas que participan en el control de la presión arterial; por eso, es complicado encontrar la(s) causa(s) de la enfermedad.
Esta enfermedad presenta con frecuencia complicaciones mortales si no se recibe un tratamiento adaptado consistiendo tanto en la administración de fármacos como en el seguimiento de una dieta y el cambio de determinados hábitos prejudiciales. Los principales órganos afectados por el proceso hipertensivo son el corazón, el sistema nervioso central y el riñón.
Al enfermo se le aconseja adoptar un plan de vida saludable que incluye el abandono del tabaco, la reducción del consumo de alcohol, la reducción del nivel de estrés, combatir el sedentarismo, controlar el peso y modificar la dieta. Estas medidas tienen pueden reducir la necesidad del tratamiento farmacológico.
Hay una indudable relación entre ingesta calórica y la hipertensión. El balance energético (la reducción de peso con dietas hipocalóricas induce un descenso inmediato de la presión arterial), el consumo de alcohol (superior a 30 g/día) y la ingesta de sal influyen de forma significativa e independiente sobre la presión arterial.
Los demás factores nutricionales están pendientes de estudios más profundos, sin embargo:
- La ingesta de azúcares simples produce un aumento transitorio de presión arterial y una retención de sodio y agua. Por eso, se tienen que evitar.
- Se puede indicar que la disminución en el consumo de grasa saturada se asocia a niveles más bajos de presión.
- La administración de cantidades elevadas, como 3 g/día de suplementos de aceites de pescado reduce claramente los niveles de presión en hipertensos.
- Últimamente, se ha demostrado que un suplemento nutricional de calcio puede reducir la presión arterial.

