Ingestas recomendadas en la tercera edad
Existen grandes dificultades para establecer las ingestas recomendadas en este grupo de población por la heterogeneidad del grupo en cuanto a las características fisiológicas, pero también por la ausencia de suficientes estudios que nos permitan conocer con mayor precisión los requerimientos en la vejez.
Sin embargo, a continuación se indican los aspectos más fundamentales:
Las necesidades energéticas están determinadas por el metabolismo basal y la actividad física. Dado que ambos disminuyen con la edad, la energía recomendada en el adulto mayor suele ser menor que en un joven. Así que se recomienda disminuir la ingesta calórica después de los 70 pero sin detrimento en el suministro de proteínas, minerales y vitaminas.
Las deficiencias proteicas en personas mayores no son raras. Se manifiestan por sensación de fatiga, retardo en la cicatrización y disminución de la resistencia física. El suministro proteico pasara por la ingesta de alimentos con proteína de alto valor biológico, con cierta preferencia por la leche, quesos y huevos respecto a carnes, derivados cárnicos y pescados.
Se aconseja que la proporción de grasa de la dieta no sea mayor de un 30% de su valor calórico. Son las mismas recomendaciones nutricionales que para cualquier otra edad, hay que tomar aceite de oliva, minimizar el consumo de grasa saturada y no olvidarse de los ácidos grasos poliinsaturados provenientes del pescado.
Se recomienda especialmente consumir hidratos de carbono complejos y reducir lo máximo posible los azúcares simples. El consumo de azúcar debe reducirse al 10% de la ingesta de energía total, mientras que el consumo recomendado de hidratos de carbono totales es de aproximadamente el 55% del valor energético total.

