La piña



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La piña es la estrella del invierno por sus propiedades digestivas, depurativas y por prepararnos a luchar contra las infecciones. Para disfrutar al máximo de sus propiedades, se tiene que comer fresca y cruda.

Esta fruta tropical se encuentra en el mercado todo el año, sin embargo, es ideal para acompañar los platos copiosos que se consumen en invierno: ayuda el organismo a descomponer las proteínas de la carne, del pescado o de los huevos. Gracias a esta propiedad consigue que nos sentemos menos pesado y nos evita las molestias de una mala digestión (gases, acidez).

Esta capacidad de ‘digestion" de las proteínas funciona igualmente para la supresión de microorganismos y parásitos en el sistema digestivo. Como es poco energética, es perfecta para dietas hipocalóricas. Además es muy saciante y su sabor dulce es particularmente agradable cuando se limita el consumo de azúcar para limitar su consumo de calorías.

Por ser digestiva y ligera es perfecta para mantener el organismo limpio y ponerlo a punto después de unos días de excesos.

Una ración de 200g de piña cubre el 80% de las necesidades en vitamina C lo que nos ayuda a estar mejor preparados para posibles enfermedades y infecciones que suelen afectarnos durante los meses más fríos.

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