El peso adecuado
El cálculo del IMC hace referencia a la noción de peso saludable y se aplica a las personas que tienen características físicas cercanas a la media. Por ejemplo, si tienes una talla o morfología muy pequeña o si eres deportista con una masa muscular muy desarrollada obtendrás resultados que pueden ser equivocados.
Existe realmente un problema de salud que justifica el deseo de querer bajar de peso si este peso resulta superior a los 120 Kilos. Sin embargo, debajo de este peso, el problema no es un problema de peso, es un problema de imagen de este peso.
Se dice que casi todo ya esta decidido en nuestro ADN y que sólo con sacrificios enormes se puede alcanza bajar debajo del peso determinado por nuestra herencia genética.
Eso significa que si tienes un peso equilibrio genéticamente alto, no podrás estar muy delgada durante mucho tiempo.
El fisiológico siempre gana sobre el peso soñado y sólo se puede esperar adelgazar si has engordado por encima de tu peso genético.
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¿Por qué queremos siempre más?
En un principio sólo queremos perder unos kilitos, pero conforme vamos adelgazando queremos perder más aunque al mirarnos al espejo observamos lo mucho que hemos perdido. Dominando nuestro cuerpo, tenemos la sensación de controlar mejor nuestras vidas. Ésta toma de poder es tan excitante que incita ciertas mujeres a proseguir en la dieta a pesar de estar ya lo suficientemente delgadas.

