Puntos de actuación en el balance energético
La causa más frecuente de los cambios de peso viene del desequilibrio entre la ingesta y el gasto energético.
Así, de forma esquemática se puede ganar peso en las siguientes situaciones:
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Cuando se ingiere más energía de la que se necesita manteniendo un mismo grado de actividad física. "Tengo la misma rutina que antes pero últimamente como más o me apetecen alimentos mas calóricos."
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Cuando ingiriendo la misma cantidad de energía disminuye la actividad física. "Como cómo antes, sin embargo he dejado de ir la gimnasio."
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Cuando suceden ambas cosas, es decir, aumenta la ingesta energética y disminuye la actividad física. "Ya no voy al trabajo andando, prefiero ir en coche con este frió, además me apetece comer dulces últimamente."
De la misma forma, se puede perder peso:
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Cuando se ingiere menos energía de la que se necesita manteniendo un mismo grado de actividad física. "He disminuido las cantidades durante las comidas, tomó menos grasas y ya no pongo azúcar en el café."
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Cuando ingiriendo la misma cantidad de energía aumenta la actividad física. "Me he apuntado a clases de spinning 3 veces a la semana."
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Cuando suceden ambas cosas, es decir, disminuye la ingesta energética y aumenta la actividad física. "Cada día bajo del autobús 2 paradas antes y sigo andando, he cambiado la bollería por un tentempié sano, bebo agua al mediodía cuando antes me tomaba un refresco."
El día a día del balance energético está formado por varios componentes. Por un lado está la energía de los alimentos que incorporamos con la dieta y, por otro, el gasto o consumo de energía que se puede descomponer en varios apartados igualmente.
Puede parecer algo complicado, pero al final no damos cuenta que tenemos muchos recursos y puntos de actuación para lograr encontrar su propio equilibrio.

