Recomendaciones en la niñez
La dieta del niño debe ser variada con alimentos de todos los grupos para poder lograr el adecuado aporte nutricional.
Hay que utilizar poca sal en las preparaciones y reducir la ingesta de alimentos dulces, especialmente productos de bollería, pastelería, etc., con el fin de evitar la dependencia futura al "sabor salado" o al "sabor dulce" y coger ya buenas costumbres.
Pasado el primer año de lactancia, el niño empieza a tener contacto con la sociedad en diversos aspectos y especialmente en el alimentario. Otras personas de la familia, amigos etc., les ofrecen alimentos, en muchas ocasiones lejos de los patrones alimenticios recomendados (dulces, helados, golosinas, etc.). Esto puede conducir a una alimentación irregular y a la adquisición de hábitos dietéticos inadecuados que pueden persistir toda la vida: es conveniente evitarlo.
La leche y los derivados lácteos deben estar presentes en la alimentación diaria entre 3 y 4 veces, bien en forma de leche, yogur o queso. Son alimentos básicos. Hasta el año y medio la leche deberá ser leche de continuación, pues la leche de vaca no debemos introducirla hasta entonces.
Tienes también que ofrecer a tu hijo alimentos proteicos, cuidando que la textura de las preparaciones culinarias (adecuada a su capacidad masticatoria). Deberán alternarse carnes magras, huevos y pescados. Son preferibles las preparaciones culinarias sencillas.
Las frutas y verduras también estarán presentes en la dieta diariamente. Se seleccionarán frutas frescas y maduras. Son una fuente importante de vitaminas, minerales y fibras vegetales.
Los cereales son la principal fuente de hidratos de carbono. Se podrán ingerir secos, en forma de patata, arroz o pasta hervida o bajo forma de pan o galletas.
Por lo general, se recomiende estimular el consumo de productos vegetales, de cereales y derivados, de legumbres, de frutas y verduras, en detrimento del consumo excesivo de productos de origen animal, especialmente huevos, carnes y derivados cárnicos.
Por fin, no te olvides que tienes que aprender a tu hijo que el acto de comer debe ser un hecho placentero. Así, no debe forzarse el niño a comer y se debe crear un ambiente cálido y relajado, no se deben utilizar los alimentos como sistemas de recompensa o castigo.

