Salsas y aliños con cuidado
Olvidate de las ensaladas bañadas en aceite de oliva o de la ensalada rusa a base de...mayonesa. Es importante que cada comida tenga su aporte en grasa, pero tiene que ser moderado.
En casa. Pasate al light añadiendo una cuchara de agua por cada cuchara de aceite que pongas en tu vinegreta.
Usa limón, lima, salsa de soja, hierbas y especias para añadir sabor sin añadir calorías.
Al restaurante. Pide siempre la salsa a parte. Huye frente a cualquier salsa que lleva mayonesa (cocktail, rosa, brava...). Tampoco, no se moja el pan. Lo que sobra en tu plato...sobra, y punto. No hace falta ingerir más grasa de lo necesario.
A menudo piensas comer ligero con una merlucita a la plancha o una ensalada variada. Pero el resultado es que pones un montón de mayonesa y multiplicas por 4 las calorías de tu plato.
Una cucharada de mayonesa son unas 100 calorías por lo que según la cantidad de salsa que tomamos, la más ligera de las ensaladas se convierte en un plato consistente al nivel de su aporte energético.
Lo mejor sería olvidarte completamente de cualquier salsa y alinar con aceite de oliva, sin embargo puedes hacer que cabe dentro de una dieta equilibrada una cucharada de tu salsa preferida de vez en cuando.
Si comes fuera no olvides de pedir siempre la salsa a parte. Esta claro que no es fácil de cumplir cuando sales de tapeo, por eso tendrás que reservar esta forma de comer para excepciones.
Asegurarte que no todo sea rebozado o con salsa: jamón con pan y tomate o un montadito de pimiento asado con huevo y anchoa son buenas elecciones para limitar el numero de calorias.

