Las necesidades en vitaminas y minerales de las mujeres lactantes
Si estas dando el pecho a tu bebe, tus necesidades son superiores a las que tiene una mujer no lactante. Si lo comparas con cuando estabas embarazada (que es la otra situación fisiológica de gran demanda nutricional) o necesitas lo mismo ó bien más. Tan sólo en el caso del ácido fólico y del hierro los requerimientos nutricionales son menores.
El proceso de lactación es sin duda el más exigente desde el punto de vista nutricional, ya que a través de la leche se han de cubrir los elevadísimos requerimientos de tu bebe.
Se tendría que comer 500 kilocalorías más al día, aunque la demanda real es aún mayor, ya que parte de la energía necesaria para el proceso de elaboración de la leche secretada procede de la grasa que haz acumulado durante el embarazo. Las pérdidas continuadas durante la lactación de la grasa acumulada contribuirán en la recuperación de tu peso habitual.
En la lactación, necesitas más vitamina A, lo que te obliga a introducir en tu dieta alimentos ricos en esta vitamina: hígado, zanahoria, margarina, queso, huevos, espinacas, elige lo que te gusta.
Lo mismo ocurre con la vitamina D. Puedes incluir pescado azul y margarina en tu dieta, no obstante, el mejor remedio es la exposición a la luz solar de manera habitual. Entonces, no te olvides de dar un paseo cada día.
La vitamina E debe aumentarse sensiblemente también en la lactación, ya que las ingestas recomendadas son más elevadas que en situación de no lactación. Los alimentos ricos en esta vitamina son el aceite de germen de trigo, las almendras, las nueces, cacahuetes; el atún, la anguila; el aceite de oliva y los legumbres. Deben ser incluidos en la dieta hasta que dejas de dar el pecho al pequeño.
El aporte en vitamina C se debe asegurar a través de alimentos como los cítricos, la soja, brócolis, coliflor, berro, espinacas y judías verdes. En cuanto a las vitaminas del grupo B, especialmente la tiamina (B1) y la riboflavina (B2), las encontraras en la soja fresca, tomando un poco de jamón serrano a media mañana, o pescado blanco y yogurt desnatados.
El calcio y el fósforo son nutrientes especialmente requeridos. Sus mayores requerimientos se justifican por el crecimiento del bebe, sobre todo durante el primer año de vida.
Por último, vale la pena insistir en la importancia del yoduro que alcanza sus más altos niveles de ingestas recomendadas en la lactación y cuyo contenido en la leche materna varia en función de su contenido en la dieta de la madre. Esto es importante, ya que el aporte adecuado de yoduro en el neonato evitaría el peligro de enanismo y cretinismo.

